sábado, 1 de marzo de 2008

Un viaje por el edén perdido


"Ella conocía, pues lo había sentido en carne propia, lo poderoso que puede ser el fuego de una mirada. Es capaz de encender al mismo Sol.
Si Gertrudis miraba una estrella, de seguro que el calor de su cuerpo inflamado por el amor viajaría con la mirada a través del espacio infinito sin perder su energía, hasta depositarse en el lucero de su atención. Estos grandes astros han sobrevivido millones de añor gracias a que se cuidan de no absorver los rayos ardientes que los amantes de todo el mundo le lanzan noche tras noche. De hacerlo, se generaría tanto calor en su interior que estallarían en mil pedazos. Por lo que al recibir una mirada, la rechazan de inmediato, reflejándola hacia la Tierra como en un juego de espejos. Es por eso que brillan tanto en las noches"

¿Quién no puede quedar asombrado y encantado con estas románticas palabras? Así es como Laura Esquivel, a lo largo de la novela, con sus originales y deliciosas recetas de cocina, nos atrapa y nos lleva a recorrer unas divertidas y complicadas historias de amores y desencuentros, y momentos tensos de romance, de odio y enfrentamiento. Un hermoso libro que nos mantendrá continuamente en un permamente vaivén entre la tristeza, la esperanza y la completa entrega del amor. Para todo soñador, amante de los misterios y las vueltas de la vida, recomiendo este libro porque les aseguro que no los dejará de sorprender en ningún renglón, y estarán fascinados sentados en la punta de la silla intentando predecir el desenlace de esta maravillosa historia.


miércoles, 20 de febrero de 2008

Ser hijo de desaparecido

Una verdad desentrañada, un pasado revelado, y entre medio del caos una niebla de incertidumbre, un análisis y el posterior cuestionamiento a personas que pasaron a ser desconocidas, un debate con la memoria, una lucha con la razón y la lógica, recuerdos avivados despertando la nostalgia, un encuentro, un reconocimiento con la misma sangre, y un desencuentro con la ajena, una explicación a esta barbarie cometida, y una vida, una historia recuperada...

Carta para Bucay

Querido Jorge:
Acabo de terminar de leer tu libro y no me pareció mala idea escribirte como una respuesta final a todas esas cartas maravillosas que recibí. Admito que invadí tu mente de preguntas, y no se si te resulto molesto. Pero no me arrepiento, de nada me arrepiento, porque no tiene sentido ya si no puedo volver el tiempo atrás. Me despejaste el cielo lleno de dudas, y desgajaste todos los nubarrones que entristecían mi alma. Dicen que el sol transmite, calor, seguridad y confianza. Y ahora que hay sol puedo ver las cosas con claridad.
Tomo como enseñanza todo lo que escribiste. Aprendí que el camino se debe recorrerlo con serenidad y prudencia, sin desperdiciar el más mínimo momento de felicidad. Entendí -perdón, quiero decir comprendí- que todo lo que tengo a mi alrededos es alucinante, y suficiente; que las hostilidades de los otros, no son más que malas vibras que pululan en el aire obstaculizando mi propio camino.
Como bien vos dijiste, leer un libro significa compenetrarse en un nuevo mundo. De eso no me cabe duda, siempre sostuve esa idea. De hecho, mientras me penetraba en cada renglón que escribías, mi mente iba entrando al misterioso mundo de la psicología, que tan cautivante me resulta.
Te digo y repito mil veces: gracias. Porque caminé junto a tus palabras, y logre también que no me influyeran de una manera directa. Quiero decir que, las acepté. las entendí, y luego las comprendí. Me has dado otra lección de vida, y has aportado un grano de arena más a esta concepción de vida que estoy formando. Como la honestidad forma parte de mi modo de ser, me veo obligada por una cuestión más que nada cumplidora (vos dijiste que te gustaba recibir críticas, sean buenas o malas) a decirte que a pesar de todo lo sabio que escribiste varias cosas no comparto. No quiere decir que no me haya gustado, ojo: las acepto. Porque en definitiva me sirvió para alimentar un poco más a mi mente crítica que bastante abandonada estaba.
Siempre que termino un libro necesito volcar todas las sensaciones que me produjo y esta es una de las formas que encontré para liberarme. Ahora sí, me despido, para seguir haciendo lo mío, y vos lo tuyo. Y si por alguna casualidad nos encontramos, va a ser hermoso. Y si no, no puede remediarse.

Claudia

domingo, 6 de enero de 2008

Everybody's free (to wear sunscreen)





Ladies and Gentlemen of the class of '99.
.. wear sunscreen.

If I could offer you only one tip for the future, sunscreen would be IT.

The long term benefits of sunscreen have been proved by scientists whereas the rest of my advice has no basis more reliable than my own meandering experience.

I will dispense this advice now.

Enjoy the power and beauty of your youth. Never mind. You will not understand the power and beauty of your youth until they have faded. But trust me, in 20 years you'll look back at photos of yourself and recall in a way you can't grasp now how much possibility lay before you and how fabulous you really looked.

You are NOT as fat as you imagine.

Don't worry about the future; or worry, but know that worrying is as effective as trying to solve an algebra equation by chewing bubblegum. The real troubles in your life are apt to be things that never crossed your worried mind; the kind that blindside you at 4pm on some idle Tuesday.

Do one thing every day that scares you.

Sing.

Don't be reckless with other people's hearts, don't put up with people who are reckless with yours.

Floss.

Don't waste your time on jealousy; sometimes you're ahead, sometimes you're behind. The race is long, and in the end, it's only with yourself.

Remember compliments you receive, forget the insults; if you succeed in doing this, tell me how.

Keep your old love letters, throw away your old bank statements.

Stretch.

Don't feel guilty if you don't know what you want to do with your life. The most interesting people I know didn't know at 22 what they wanted to do with their lives, some of the most interesting 40 year olds I know still don't.

Get plenty of calcium.

Be kind to your knees, you'll miss them when they're gone.

Maybe you'll marry, maybe you won't, maybe you'll have children, maybe you won't, maybe you'll divorce at 40, maybe you'll dance the funky chicken on your 75th wedding anniversary. Whatever you do, don't congratulate yourself too much or berate yourself, either. Your choices are half chance, so are everybody else's. Enjoy your body, use it every way you can. Don't be afraid of it, or what other people think of it, it's the greatest instrument you'll ever own.

Dance. Even if you have nowhere to do it but in your own living room.

Read the directions, even if you don't follow them.

Do NOT read beauty magazines, they will only make you feel ugly.

Get to know your parents, you never know when they'll be gone for good.

Be nice to your siblings; they are your best link to your past and the people most likely to stick with you in the future.

Understand that friends come and go, but for the precious few you should hold on. Work hard to bridge the gaps in geography in lifestyle because the older you get, the more you need the people you knew when you were young.

Live in New York City once, but leave before it makes you hard; live in Northern California once, but leave before it makes you soft.

Travel.

Accept certain inalienable truths, prices will rise, politicians will philander, you too will get old, and when you do you'll fantasize that when you were young prices were reasonable, politicians were noble and children respected their elders.

Respect your elders.

Don't expect anyone else to support you. Maybe you have a trust fund, maybe you'll have a wealthy spouse; but you never know when either one might run out.

Don't mess too much with your hair, or by the time you're 40, it will look 85.

Be careful whose advice you buy, but, be patient with those who supply it. Advice is a form of nostalgia, dispensing it is a way of fishing the past from the disposal, wiping it off, painting over the ugly parts and recycling it for more than it's worth.

But trust me on the sunscreen.

He intentado tantas veces ponerme a escribir, pero siempre la hoja tiene como destino inmediato el cesto de la basura. Ésta es otra de las innumerables veces que me siento a intentar escribir algo, con la esperanza de poder finalizar este texto con un punto final, y no con una frase inconclusa. Entonces, prendo mi equipo de música, elijo una suave inspiradora canción, y con ella me dejo llevar hasta evocar alguna sensación que pueda plasmarla en el papel. He aquí una de ellas:

Reconozco que me llevó tiempo conocer el misterioso paraíso de los libros. Al principio, poder compenetrarme en cada hoja que leía no era una labor fácil. Mis ojos solían perderse en cada renglón, apuntando a un rincón infinito de pensamientos, que nada tenían que ver con la lectura. Hasta que los años fueron induciéndome a entrar en el maravilloso mundo de la lectura. ¡Vaya que lugar tan extraordinario! Mi padre fue el promotor de este descubrimiento. Recuerdo cuando me regaló unos de los primeros libros, “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. Cuando comencé a leerlo, me resultaba muy difícil comprender lo que Neruda quería transmitir. Así que lo dejé guardado por dos años. En el momento que lo retomé, me sentí identificada con cada verso que leía. Fue allí cuando mi padre me dijo: Hay algunas cosas que quizá las leas ahora y te resulten inentendibles. Esto es porque tienen que ver con las vivencias que experimentas a medida que crecés.
Es cierto, cada uno es dueño de su tiempo y de las ganas de desentrañar el verdadero sentido de las palabras.

Punto final.